"El hermoso viaje con el autismo no consiste en cambiar de color del cielo o ponerte lentes para mirarlo de otro color, el viaje con el autismo es hallar la belleza en cada color en el cielo cada amanecer, cada atardecer y en las noches"
Tener un peque con autismo es un constante viaje, a veces personas que no tienen hijos con TEA no comprenden los niveles de estrés que manejamos las madres de un peque con TEA y no, no es siempre por nuestros hijos, en gran parte es porque la mayor parte del día ocurre en el auto.
Despiertas en la mañana preparas el desayuno, el lunch, preparas su mochila, revisas que todo esté adentro, la tarea, los útiles que necesita, lapicera, botella de agua etc, despiertas a tu peque para que desayune, lo mandas a cepillarse los dientes, revisas que se haya puesto el uniforme y hasta ahí es una mañana de cualquier madre en el mundo, después de eso empieza el "viaje".
Te subes al auto, conduces al colegio y una mamá común va al trabajo o vuelve a casa, va al super o tiene un día más relajado, una mamá azul no, entregando al peque en el cole, a veces tiene que buscar material para trabajo terapéutico o comprar materiales para hacer agendas o preparar materiales concretos para el colegio o terapia en casa, vuelves a casa, en lo que pones la ropa en la lavadora, se está cocinando el pollo, recortas materiales, pegas, preparas todo para el trabajo terapéutico, haces la agenda, terminas la comida, tiendes la ropa, miras la hora y tienes que hacer la maleta para cambiar a tu peque para llevarlo a terapia, hacer una lonchera con comida para ti y para él dejarle comida a papá y al hermano o hermana y correr de nuevo al auto.
Conduces a recoger al peque del cole, dejas a tu otro peque en casa con su papá, conduces hacia el consultorio de su terapeuta, le abres el tupper a tu peque para que vaya comiendo en el camino, mientras conduces también comes algo si no más tarde no podrás hacerlo, llegas al consultorio, entras al baño cambias a tu peque, se cepillan los dientes y salen listos para su terapia, de ahí conduces a la terapia de lenguaje, de ahí pasas por pan o algo para la cena porque llegando tienes que cumplir con la agenda.
Cae la noche le das de cenar a tus hijos, los bañas, juegan un momento antes de ponerles la pijama y llevarlos a dormir, ahí no termina tu día te queda meter la ropa, doblarla, acomodarla, limpiar un poco, darte un baño, te das cuenta que el terapeuta te mandó otro libro para leer, al fin terminas hay que lavar platos, sacar la basura antes de irte a dormir.
Los fines de semana no es para descansar, a veces hay que llevarlo a equino, llevarlo a caminar, al parque a jugar a practicar habilidades sociales, ir al super y el día cada día es igual empieza muy temprano, termina muy tarde.
Viajando de un lado a otro porque además de terapias como cualquier peque necesita hacer ejercicio, necesitas ir al supermercado, lavar, planchar y hacer todo lo que hace una madre común, es exhaustivo, es estresante, demandante y te tiene al límite.
Parece una tragedia horrible, pero no lo es tanto, cada segundo conduciendo a cada una de sus terapias da pequeños y grandes resultados, cuando no podía abrir una botella pero ya tiene la fuerza y la destreza para lograrlo se te olvida el dolor de espalda, cuando lo escuchas decir una palabra o una frase de forma espontánea, se te olvidan las horas que no duermes, el cansancio que llevas arrastrando en días o meses, cuando te abraza, sus abrazos son los más hermosos y hacen que todo tu esfuerzo se pague y hasta le quedas debiendo, cuando ves sus ojitos hermosos mirándote todo lo que te esfuerzas cada día hace que valga cada segundo.
Aprendes a ver lo que otros miran como una "tragedia" como la mayor bendición porque nadie en el mundo puede saborear el amor en un mayor estado de pureza que la mamá de un peque con TEA y esos abrazos que te llenan el alma.
Aunque a veces estás agotada física, mental y emocionalmente todo se te olvida al escuchar su risa porque te contagian es inevitable reír cuando ellos ríen, es inevitable no amar sus miradas, sus abrazos y ver la vida MARAVILLOSA a su lado porque no existe un ser más puro y radiante que un peque con TEA.
