Invisible
"Tener un hijo con discapacidad a veces se siente que es el sol, el resto de la familia giramos alrededor de él y sus necesidades a veces brillan con tal intensidad que es imposible mirar"
Tengo dos hijos, se llevan 12 años de diferencia, cuando recibí el DX de autismo del pequeño estaba casada con el padre e ingenuamente pensé que éramos dos padres de familia, dos hijos, uno tenía 14 años el otro 2 años cuando todo pasó.
Sin darme cuenta mi mundo prácticamente se pintó de azul, todo era terapias, hacer materiales, preparar mi trabajo terapéutico diario, hacer cosas de la casa, llevarlo a la escuela, los fines de semana la equinoterapia, los domingos llevarlo a caminar al parque para liberar estrés y hacer terapia de lenguaje en un ambiente relajado ayudaba a que fuera más receptivo.
Nunca pensé en el resto de la familia me enfoqué en mi pequeño, sus necesidades eran muchas y sobrepasaban mis habilidades y mi capacidad.
Un día mi mamá me dijo que mi hijo mayor se sentía solo, yo pensé que por ser adolescente no me necesitaba y la verdad que ahora que es adulto y tiene 27 años hablamos de ello y siempre me dice que él entiende y siempre entendió que las necesidades de su hermanito eran muchas y que a veces si le dolía y se sintió no visto y no tomado en cuenta, pero jamás le pasó por la cabeza reclamar pues entendía que yo tenía bastante trabajo con su hermanito, las terapias, cocinar, limpiar la casa, llevarlos y recogerlos del colegio a ambos para darme todavía más problemas que solucionar.
A veces me duele que se vio obligado a madurar por las circunstancias, era un chico de 14 años que tenía que actuar, pensar y comprender como un adulto y aunque lo adora e incluso me aplaude y se enorgullece de lo bien que hice mi trabajo como madre para apoyar a su hermanito.
Me divorcié del padre hace años, él contrario a mi hijo me reclamó que lo descuidé, que descuidé mi persona, a él y nuestra relación de pareja para enfocarme en mi hijo, la verdad no me arrepiento si pudiera regresar el tiempo volvería a enfocarme en mi hijo, rectificaría el descuidar al mayor o más bien asumir que no me necesitaba, mi intención nunca fue ignorarlo o no hacerme cargo de él, yo pensé que no me necesitaba pues ya era adolescente y pues la adolescencia también es una etapa llena de cambios y por supuesto que necesitaba una madre.
No me quiero justificar, si pudiera regresar el tiempo trataría de ser mejor madre para ambos, no solo para el que tiene autismo y es pequeñito, me necesitaban los dos.
Sin embargo quiero empatizar con todas las madres que viven lo que yo viví y decirles hey te entiendo, no te culpes, ni te sientas mal, creo que a todas nos pasa, en mi caso mi pequeño era no verbal, tenía bajo tono muscular, necesitaba terapia de lenguaje, terapia conductual, fisioterapia, taekwondo (por recomendación del ortopedista), equinoterapia para complementar las otras terapias y 4 horas de trabajo terapéutico en casa donde abordamos de TODO, tenía muchas crisis, se golpeaba la cabeza contra la pared o el piso, no tenía idea de lo que era el peligro se puso en riesgo en cuestión de segundos y con un hijo así con tantas necesidades es muy difícil ver más allá, todo el tiempo tu cabeza piensa en cómo hacer para que en un parpadeo no se quiera salir por una ventana, cómo asegurarlas porque ya aprendió a abrirlas, cómo cocinar sin que de repente se trepe en la estufa y mil ochoscientas cosas más que giran en tu cabeza.
Hacer agendas, materiales, organizar tu ruta para que te alcance el día y puedas lograr todo lo de la agenda del día, es abrumador y un cerebro abrumado no tiene claridad e insisto si pudiera regresar el tiempo procuraría organizarme mejor para ser una mejor madre para cada uno de ellos, sin embargo he comprendido al igual que mi hijo mayor que yo no daba para más, que soy un ser humano no un róbot.
A pesar de que no le hice daño a propósito o lo orillé junto con las circunstancias a madurar y a ser independiente demasiado pronto, es un gran hombre, el autismo de su hermanito no solo me hizo una mejor persona, a él también lo transformó en un gran hombre.
El autismo si marcó nuestras vidas, los tres nos hemos transformado, enfocarme en él funcionó, ahora es un chico autónomo y feliz, a mí y a su hermano nos hizo mejores personas, al papá no, cuando no eres receptivo aunque el poder transformador del amor y la pureza de un niño con autismo tienen GRAN impacto en las personas cuando no quieres aceptarlo en tu vida, cuando no quieres transformarte, cambiar y hacerte mejor persona pues simplemente no pasa.
Los tres hemos estado juntos los últimos 10 años y la verdad han sido los mejores de nuestras vidas, Andy sigue siendo nuestro sol, sigue brillando, sigue siendo nuestra prioridad pero ahora no giramos alrededor de él, los tres de la mano vamos trazando nuestro rumbo, hemos aprendido que los tres importamos, los tres tenemos metas, tenemos sueños que anhelamos cumplir
Tere =)

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